Cada noche aquí en mis playas
sueño en mi tierra lejana,
en sus sierras de pizarras
y en sus caminos de jaras.
Sueño con su mar de olivos,
ondeando en las mañanas
y en sus caminos abruptos
que su sierra nos regala.
En esa caza furtiva,
otros tiempos que pasaran.
Cuando daban alimento
a mi pueblo y a su casta.
Sueño en esa fortaleza,
mora y cristiana engarzada.
Oteando el horizonte
de aquella Castilla hermana.
Y me veo de odalisca
en sus patios reflejada.
En las jaimas…plata y bronce
Y en sus torres veo las lanzas,
dispuestas a la defensa
de estas tierras conquistadas.
Poco le queda ya al moro,
aquel que lucha en Granada
y por los llanos manchegos
se oye la cabalgada
de los armados cristianos.
¡Cruz en ristre en mano…lanza!,
vienen a limpiar las tierras,
de las hordas musulmanas.
Ya avanza lenta la luna,
sobre las aguas de plata
y en mis playas se reflejan
los ecos de la batalla.
Y por ese mar de olivos,
por el camino a Granada,
con el dolor en los rostros
y el sentimiento en el alma,
con sus lanzas y sus tules,
sus mujeres y sus jaimas,
vencido se marcha el moro;
no sin dolor va su marcha,
que perdió su fortaleza,
perdió pueblo y perdió patria.
La que antes fuera mora
ahora es mi tierra cristiana.
Ana C. Nieto (Gorrión_2.)
23-mayo-2007.