Cuarenta y ocho títulos escritos
uno a uno a tu lado, son bastantes
para serte el más fiel de los amantes
y quererte por tiempos infinitos.
Te adoré sin plegarias y sin ritos
en altares de besos incesantes
que dieron a mi vida rutilantes
aromas de jazmines inmarchitos.
Con la suave caricia de un soneto,
si volviera a nacer yo te escribiera
los versos de mi dicha sin secreto.
Y esa dicha prendida en mi bandera
ondeará embelleciendo el amuleto
del amor que me diste, compañera.
Germinal Sánchez.
23-julio-2007.