LA PATINETA

 





Mi padre me ofreció como regalo
una pulcra y modesta patineta,
en la magna y más grande de las fiestas
como era la noche de Los Magos.

Me sentí muy feliz con su agasajo,
pero un día, al regreso de la escuela
y después de tomarme la merienda,
mi juguete busqué, pero fue en vano.

En mi casa no había un solo duro
y la cena, se presentía nula,
un suceso muy triste y nada justo,
quedarse sin yantar, cara a la luna.

Mi madre la vendió, y fue la manera
de tener esa noche alguna cena.




Germinal Sánchez
8-julio-2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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