LA SANGRE DE ÁFRICA

 




La sangre de África no tiene ningún color especial,
el arco iris le negó sus matices,
y allí, tras las columnas del Hércules mitológico,
le dejó sus estatuas de sal, listas para el sacrificio.

Pero la sangre de África está destinada a regar
la salud de los cinco continentes
purificando las impurezas
que tantos siglos de luchas fratricidas
dejaron entre escombros y conciencias.

De su sangre es el destino y el porvenir de un mundo yermo.
Con su sangre abonará los surcos de la futura siembra,
y de su sangre brotará la fecunda semilla
que florecerá en los campos de los continentes caducos.
Jamás la duda hará mella en su espíritu,
y las mentes optimistas saludarán la buena nueva
que se percibe a través de sus almas lastradas.

Es la hora de que las amapolas binhechoras
aplaudan la aurora que vendrá con la feraz brisa
de esa nueva y pura sangre.
Es la hora de romper las absurdas barricadas
que crearon los retrógrados pensamientos de nuestra miserable sociedad.
Es la hora del optimismo.
Es la hora de un alba nueva desnuda de prejuicios,
y desprovista de odios y rencillas.
Es la hora de pensar que permanecer en el justo medio,
es el más injusto de los medios,
y hay que decidir las aventuras del provenir
en el día de hoy, porque aún es tiempo
de rectificar errores del pasado
mucho antes de que los años agoten
el breve impulso de nuestros ánimos escasos.

Porque lo importante no es
crear nuevos crucigramas para que otros los resuelvan,
lo importante es saber resolver los que otros nos dejaron.

Cuando terminen los días de los que ahora escribimos;
cuando lleguen los días nuevos en que otros leerán lo que hemos escrito,
alabarán las profecías de estos renglones no torcidos
y saludarán optimistas esa sangre nueva
que purificará las arterias de esta sociedad caduca.

Te saludo sangre nueva,
te saludo oh sangre redentora
de ese continente nunca pobre, pero siempre empobrecido
por la codicia y el odio
de los hombres de los continentes viejos.
Te saludo y te doy la bienvenida
porque más pronto que tarde,
estas costas que hoy te son hostiles,
serán las que mañana abrirán los brazos
esperando la benéfica sangre
que hará rejuvenecer la que hoy se atora
en nuestras arterias de miedo.

Los vientos viejos aullarán en su agonía
por las esquinas de las noches oscuras,
y un alentador mestizaje de incombustibles ícaros nuevos,
extendera sus alas para proclamar
que los rayos de la vieja inercia,
no podrán destruir la savia redentora
que se percibe ya cercana..

Los lamentos que hoy escribirán las aleluyas del mañana,
y la nueva epifanía,
abrirá nuevos horizontes y mentes nuevas
a las que ahora bostezan y agonizan
en clamores de oropeles.

Juntos hemos creado un abominable Vellocino de Oro
que alimentado de injusticias y riquezas, acabará devorándonos,
y sólo seremos los fétidos escrementos de una indigestión
que obscena y miserable, ulcerará nuestros domesticado intestinos.

No cerremos murallas, ni puertas, ni esperanzas,
ni hagamos hipoteca de nuestro futuro,
porque no es nuestro el vencimiento de la deuda que tenemos contraída,
serán nuestros hijos los abonadores a su vencimiento,
y es nuestra obligación lo hagan
con el mínimo interés en sangre, sacrificios y miserias.

Abominad la bota, la espada y el sable,
abominad la sinrazón y las cruzadas,
y desde el Atlas agreste hasta donde se abrazan los océanos,
el Kilimanjaro altivo
extenderá la limpia mirada y la limpia conciencia
con unos nuevos brazos
para hacer realidad lo que hoy es tan sólo
el credo de una enorme profecía.



Germinal Sánchez
26-mayo-2008

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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