Sé que del coso nunca saldré vivo,
sé que en el ruedo sufriré tormento,
sé que la gente aplaudirá el momento
en que el torero con su gesto altivo
mi corazón y mis pulmones sanos
con su brillante y reluciente espada,
destrozará mi aliento, y en la grada
aplausos de pañuelos y de manos
aclamando el final de la faena,
pedirán mis trofeos para el diestro,
mas nadie rezará ni un padre nuestro
por quien tanto sufrió sobre la arena.
Mas mucho antes del doloso lance
han sucedido muchas otras cosas
que escribiré con mis siguientes glosas
para explicar la angustia de mi trance.
Germinal Sánchez
29-abril-2008