Siempre que te miro, veo en ti tus ojos de niño.
Cuando te miro, veo a tu mamá que en el cielo
está velando por los dos. Cuando supimos los dos
de tu existencia, la alegria invadió nuestra casa.
Mamá con mucho amor me lo dijo, y mi alegria
se tornó en risas en nuestra casa. Fuiste el primero, y claro está fuiste un niño muy deseado. Con
cariño y mimo, nuestra espera fue larga, pero los
nueve meses que pasó mama contigo, fueron como
nueve dias para los dos. Con esmero y mimo, los dos
fuimos preparando nuestra casa. Nuestra casa de los
dos, se veía como un paisaje verde y bonito.
Nuestra espera
se hacía larga, y mamá con mucha paciencia aguantaba tus
pataditas por las noches. A mi personalmente me hacias mu
cha ilusión, porque eras el primero y lo serás siempre. Naciste
un dia de octubre con mucha lluvia. Nos pillaste desprevenidos, pues
mamá y yo estábamos de cumpleaños, de tu tia Ana, pero mamá se
sintio mal y dijo: este vino sin avisar.
Corrimos al Hospital y alli ya querias salir. Mamá decía: espera un poco que estás a punto. Y efectivamente, a punto viniste. Eras un ser muy especial, chiquitín y muy bonito. ¡Qué sensación cuando te cogí en brazos! Sentí.... no sé como decirlo... una cosa especial .
Y mamá, por supuesto, tenía entre sus manos a un ser chiquitito y deseado. Por las noches eras un bendito, no dabas nada de guerra, y así seguiste hasta que cumpliste un añito. Cuando te preguntábamos cuantos añitos tenías, tú con un dedito lo decías: un añito.
Antes de irse mamá al cielo, tú eras un niño muy bonito, con tus ojitos negros, llamando la atención con ese trajecito rojo que mamá te ponía y tus andares de gatito, te movías por toda la casa haciendo de los muebles tu punto de apoyo para que no fueras al suelo. El suelo se hizo tu amigo: más de una caída tonta y un llanto distes.
Mamá se marchó por culpa de una persona que no pudo dominarse ante dos copas de alcohol. La noticia de su muerte me desesperó y en cuanto me enteré te cogí en brazos. Eras pequeño: tenías tres añitos y medio. Me agarre a ti y sin fuerzas empezamos a llorar los dos. Nos quitaron una estrella de nuestra casa, pero me dejó una doble que eres tú.
Niño de mis sentimientos, con esta poesia te quiero decir que te quiero muchísimo, no sé qué haría sin ti. Te miro y veo a tu mamá en ti. Y sé que ella, desde el cielo, te manda muchos besos. Y yo, que te quiero mucho, te doy más.
Y con esta sencilla poesia te quiero decir que te quiero mucho.
Un beso de tu papá que te quiere mucho.
Alma Joven.