¿Donde está tu voz y tu corazón, que yo llamo una y otra vez?
Que pasó en tu corazón que derramaba lágrimas un día?
Tu corazón, que un día se lamentó y dijo: ¡No hay solución!
Ese corazón que un día y otro decía: ¡Mi hijo se muere!
Ese corazón que lloraba lágrimas de sangre, al ver a tu hijo enganchado a una maquina de diálisis.
Ese corazón que lloraba por las noches, al ver que esa vida que tu querías con amor, se debatía entre la vida y muerte ante un coma.
Me partiste el alma al ver que tu corazón derramaba lágrimas y sangre.
Me partiste el corazón, y no pude remediarlo, derramamos lágrimas los dos.
Tu gritabas al unísono: ¡Mejor que estuviera muerto que seguir sufriendo!
Tu gritabas al unísono: Dios, ¡Si tan solo quisieras, llévatelo al tu seno, pero que no sufra mas!
Tú llorabas.
Tú no dormías.
Tú no comías.
Maldecías la hora en que se marchó a Marruecos.
Maldecías la hora en que no recibió atención médica ante la enfermedad.
¿Viste una noche, que tú y yo cenábamos, cómo sonó el teléfono?
¿Te alegraste de la noticia, que decía hay una nueva oportunidad?
¿Viste como tus lágrimas enjugaste conmigo?
Me gustó verte, con tu sonrisa para mi en un año y medio, que no veía en tu boca cuando recibimos la noticia.
¡Hay un donante! Se escucho en el teléfono, como las campanas de Santa Maria tocando a gloria.
Me gusta verte contenta y que los dos disfrutemos de nuestro amor.
Alma Joven.